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| Discoteca Guanimar |
A pesar del medio siglo de atraso que tenemos los cubanos en cuestiones de informática, la censura en los medios de difusión, todos estatales, ha creado la red que hace circular noticias e imágenes de forma rápida y constante. La variante que utilizamos para conocer el mundo exterior es una especie de red informal que puede llamarse: “mano en mano”.
La autorización de vender reproductores de DVD y el acceso a la telefonía móvil, aumento la posibilidad de la red “mano en mano” que esta constituida por la mayoría del pueblo que no tiene esperanzas de comprar una computadora y menos el acceso a Internet.
Entrevistas con funcionarios desertores, documentales sobre la pobreza extrema, imágenes y noticias sobre la represión, estado de salud de los dirigentes y sus interioridades domesticas, temas policíacos y hasta el celebre Pánfilo. Inmensidad de temas censurados por el gobierno de la isla, ofrecen los bancos de películas ilegales, iniciadores de la red o pasados de mano en mano a través de flash memory. Una especie de tráfico de información que alimenta a quienes no se conforman con la corrección oficial.
En los últimos tiempos esta red hace circular materiales pornográficos de estudiantes universitarios de la CUJAE, UCI y otros centros de estudios menos conocidos. Los sucesos de la discoteca Guanimar donde se premio a la pareja de mujeres desnudas que mejor bailara y las imágenes de actores y cantantes en pleno acto sexual se han incorporado desatando la contracultura que de forma tropical intenta oponerse a décadas de prohibiciones.
Con evidente inspiración en las drogas estas imágenes y sucesos muestran algo más que erotismo y pornografía, intencional o no.
La imposición de límites a la libertad de expresión ha desatado conductas desacordes en busca de la negación de los represores que ponen términos a las libertades del individuo. No es algo efímero que el tema provenga del medio artístico, estudiantil y sectores marginados de la sociedad.
La exposición de ambos sexos de personas heterosexuales y homosexuales en ambientes eróticos y pornográficos que no busca atraer mercado sexual trae signos de reproches hacia la cultura impuesta, incluso a la sociedad que adoctrinada por la política gubernamental ve en esas expresiones la corrupción del capitalismo y no el hombre nuevo prometido por la revolución.
En las calles ruedan las imágenes que van más allá del desnudo artístico y deambulan por la red informal que mantiene actualizado a los cubanos. Quizás pocos se percaten del mensaje subliminal del fenómeno que se ha iniciado sin la ambición de convertirse en un movimiento “Flower Power” como el originado en los EUA en la década del 60`s, caracterizado por la anarquía y protesta.
Estas imágenes que se toman sin beneficios económicos no cumplen leyes de oferta y demanda, tampoco están destinadas a ganar popularidad. Podríamos preguntarnos que persiguen los artistas y estudiantes. ¿Prostituirse? No lo creo. La prostitucion esta latente, es redundante su divulgación.
El fenómeno no tiene el fin de provocar sensualidades. Trata de romper el límite impuesto en busca de algo perdido que proporciona la sensación de ausencia que no se menciona en las imágenes pero sabemos que es la libertad del individuo.
Esta regresión evoca actitudes acondicionadas por frustraciones que los cubanos no podemos controlar. No considero que sean estas imágenes de la desnudez las que muestren el camino hacia el respeto a nuestra individualidad.
“Mano en mano” es la red que nos revela lo prohibido.
En esta ocasión corre sus cortinas para mostrarnos el fenómeno que existe como indicador del mal funcionamiento de la sociedad cuando se coartan los derechos de quienes la conforman.


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