Fuga
La conocí una noche de escapada
y allá en la vieja pérgola escondida
derramamos la fuente de la vida
templando el frió de la madrugada.
Al idilio puso fin la alborada
Y en los besos de nuestra despedida
quedòseme el alma adolorida
al sentir que en el acto ella escapaba.
A su entrega quiero hacerle honores
pero su gloria se pasea por mis venas
pues no he visto miel con los sabores
del ser que dejo mi alma peregrina
cuando marchose sin decir apenas
si volvería a besar su piel divina.

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