Algo dentro corroe mi cuerpo,
Cuando se aclara tu ausencia
Agoniza el ímpetu que despejaba el escapismo
En que vivo desde que estas
Tú allá y yo, aquí entre mis vicios
Sin testigos que canten el chantaje de la suerte fugitiva
Que invade el cinismo de la existencia sin ti.
Tengo motivos para odiar lo que se muere dentro
Pero prefiero evitar el desprecio y escondido en el amanecer
Ignoro tu amor ganando espacios y distancias
Que llenan de temores el futuro.
Prefiero seguir tus huellas en los sueños
Que se reflejan en el espejo donde cada madrugada
Miro mis ojos y sumo depresiones al rostro que se niega
A decirme que soy idiota sin descanso,
Frágil y confiado en las mentiras ajenas.
Sé que estas por venir y me atormenta
Tu llegada llena de lapsos y silencios
Henchido de palabras que no serán escritas
Porque la cordura las mantiene inertes
Lejos del sentir de la conciencia
Para que nunca jamás osen ser dichas.
Bendita la vida que perdí para encontrarte
Bendita la última ilusión muerta
Por tenerte, bendito el pasado que me sumió en la soledad
Mudo, esta vez, me condeno a lo invisible, neutro,
A pesar de las caricias que mueren por dentro
A pesar que sin ti, para que sirve mi cuerpo.

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