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viernes, 17 de septiembre de 2010

Añoranzas del presente

    Con frecuencia escucho  comentarios sobre la añoranza de la década del 1970 hasta los primeros  años   de 1980 en  Cuba como si se tratara  de una época  de  vacas gordas. Resulta incompresible aunque quienes vivimos en  la isla nos resulte lógico por el avanzado deterioro  que  progresa en todas  las  esferas  de la vida  de nuestra  nación  que no conoce  etapas de  prosperidad.
    Quienes éramos adolescentes por aquellos años el tiempo nos ha dado  la posibilidad de desmentir (nos). ¿Qué teníamos  por  aquel  entonces? La inflación de  la economía nos disfrazaba el valor del dinero con poder adquisitivo limitado  por  la oferta que el Estado no  deja de maniobrar a su  antojo  en dependencia de sus  intereses. Un solo mercado en La Habana ubicado  en la avenida  Reina ofrecía  variedades de productos  de primera necesidad que  después de las inmensas  colas se convertían en lujo. En  el presente  se multiplican los mercados con precios irrisorios escasos, variedades y las controvertidas  colas que forman parte de la idiosincrasia del cubano.
    Los ejemplos alegan que en comparación con los  precios actuales de  alojamiento  en  hoteles, antes  de prohibir la  entrada a los cubanos a estas  instalaciones,   podíamos por un costo racional  hospedarnos  en  los mismos. Quienes  podían  ir por  ese  precio “sensato” son de  la misma  clase de  los  que hoy encuentran razonables los precios  de las ofertas del Estado  para   el turismo nacional. Quizás hasta 24.00 pesos  costaba una noche en un hotel  de La Habana. Recuerdo  que  en   mi  etapa  de  estudiante solo pude reunir esa  cifra en ocasión especial para  ir al Copa  Room  del  hotel  Riviera pero  tuve  que deshacerme  de la  careta de buceo rusa que me había enviado mi hermana que por  aquel  entonces  estudiaba en la  URSS. En el presente esa cantidad  de  dinero  pero  pesos convertible  (CUC) solo sirve  para  comprar  alimentos esenciales  para tres días. En pesos (MN)  representa 1.00 cuc.
    Para  el interés del cubano que no  da  importancia  el haber enviado al  cosmos  en una nave  Rusa  a un  paisano, la producciones de bienes  de consumo es el medidor de la economía  domestica. Sin ánimo  de  profundizar en  el  ámbito  económico y  respetando el  criterio de  los  entendidos, no recuerdo  que Cuba haya producido bienes  de  consumo, ni  siquiera  temporales que despierten el interés de  los  cubanos. Solo  la  mencionada  maniobra de  la oferta deja libre la  competencia  a  las producciones nacionales de mala  calidad y precios   descomunales. Así ha  sucedido  antes  y ahora,  la única  diferencia es  que en los  años  añorados por  algunos los                        bienes  (incluso duraderos  como los  ómnibus “Girón” o TV Caribe ) eran   desaciertos Rusos , hoy son  dislates Chinos pero los precios continúan inaccesibles.
   Considero  que  hemos  avanzado en un aspecto, con  el lógico  retroceso  del Gobierno  aun cuando no lo reconoce. En  el plano  de las libertades.
    De   forma involuntaria los  gobernantes han tenido   que mejorar en materia de  democracia aunque cada acto de su política  interna muestre  insensibilidad en el tema.                 
    En las décadas  mencionadas poseer la Declaración  Universal de los Derechos  Humanos delito contra la seguridad del Estado, pasaron  años  para que dejara de serlo,  entonces su  distribución se  convirtió  en problema  ( ya no  delito)  hasta conquistar cierta  tolerancia. Estas pequeñas  victorias han ganado terreno que merecen el reconocimiento  de  quienes  las  han cultivado. La  suma de sacrificios es  la que hizo  ceder  a  la  represión  ante las Damas  de  Blanco y aceptar su  manifestación pública   en  las  calles. En un encuentro  con  varias   Damas de Blanco les advertí  que era  la primera vez  que  el gobierno cede  públicamente  frente a la oposición, lastima que la Iglesia Catolica en la figura de su Cardenal haya empañado la victoria.
     Pero  estos  avances lejos  de dejarnos melancólicos por  el pasado nos  motivan  al futuro. Es  posible  que quienes  añoran las  escaseces del  pasado  sean  victima  de la estrategia del  gobierno  de  culpar  al  embargo económico de EUA  contra Cuba y la actual  crisis  económica  mundial  de ser  culpables  de los  retrocesos de  la revolución. Sin percatarnos  que el  poder adquisitivo de los cubanos está   ligado a  la emigración que por los años  setenta eran enemigos, terroristas , agentes de  la CIA…  y  con  los que  no  se  podía  tener comunicación ni  alegando primer  grado de  consanguinidad.
 Lo  cierto es  que los  cubanos no sentimos  la   crisis  económica porque  nunca hemos  sido  ajena  a ella o porque integramos la única  nación del  mundo que funciona  sin economía . Nada se  le puede  quitar a quien nada posee. Entretenidos descubriendo  los  atrasos  del mundo, consideramos la TV plana el salto  hacia la prosperidad, mientras  otros  recuerdan  las latas  de  carne rusa a punto de  caducar mosqueadas  en  los mercados como símbolo  de bonanza.
    ¿Qué época  de prosperidad puede  recordar  las  generaciones nacidas  después de 1959?  Se  añora el progreso  desconocido confundiendo la regresión actual con el retroceso del pasado. La realidad es  que los  cubanos  no  creen  en  el futuro, al menos a  mediano  plazo, ha sido  tal la destrucción  del país que  las  generaciones vivientes dudan  poder  levantarlo. El caos  después  del caos. ¿Qué hacer  para  enderezar el país? Los  especialistas  en  economía  pueden tener la  solución pero  como  se levanta el ánimo perdido de las generaciones que están llenas  de tiempos atascados que a la vez el ciclo  de  la vida  reclama como  perdido.


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