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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Crisis violenta


Centro  Habana 4 de  noviembre de 2010. Minutos  antes de entrar en la escuela Gabriela  la hija de mí esposa decide regresar a la casa acompañada de la   amiga con el fin de recoger el material de estudio olvidado.  Como aun tenia tiempo decidieron no apresurarse y tomar por el camino mas  transitado. Ambas se sorprendieron  cuando el joven  de  unos veinte años que antes habían visto   merodeando el Instituto  Preuniversitario “Arístides Viera”, se cruzo en  su camino. Sin dejarle espacio a reaccionar, el ladrón  se abalanzo  sobre el cuello de Gabriela para arrebatarle la fina cadena de oro que llevaba en su cuello. El grito de espanto provoco la  huida del  asaltador que corría con el  dije como premio de su fechoría dejándole desgarrada la camisa de  uniforme escolar, un moretón en el cuello y  el  trauma  en la adolescente.

Media  hora después estábamos  en la  Quinta Estación de la  Policía para realizar la denuncia. Allí nos enteramos que el delito se estaba repitiendo con frecuencia preocupante para las autoridades.

Aun cuando no se publican los  sucesos en la  prensa oficial  por su connotación  los  pobladores de   ciudad conocen de  hechos  como  el asalto a  la  cafetería “El Becerra” del municipio playa ubicada en 70 y 19 donde  propinaron catorce  puñaladas al  dependiente ocasionándole la  muerte, pocos días después el asalto  del  trabajador de la Hamburguesera  del   conocido puente Almendares del mismo municipio al  que hirieron con dos puñaladas para arrebatarle 500 pesos, los asaltos  a  los  ómnibus urbanos y otros  que describen la ola de violencia desatada el ultimo mes en la  capital  del  país.

Las  autoridades  gubernamentales afirman que la delincuencia es un fenómeno extraño al  socialismo devenido de formas sociales pasadas y es precisamente el  socialismo el sistema capaz  de erradicar este mal. Para combatir este  fenómeno que afecta al universo, en 1999 el  gobierno recrudeció el Código Penal agravando las penas de varias figuras delictivas. Por aquel entonces publique varios  artículos sobre  el  error  de poner en riesgo la  correlación delito-sanción y las valoraciones circunstanciales del delito. Diez años después las  consecuencias  están latentes en la medida que el  robo estrecha vínculos con  la  violencia que ejerce el  comisor  del  delito para evitar ser incriminados.

El  aumento del  desempleo  y  la incertidumbre económica que vivimos  los  cubanos provocan desconciertos sociales que superan la represión y el  castigo por  parte  de las autoridades. Los cubanos esperamos que continué elevándose el índice de criminalidad en el venidero  año  sin la debida respuesta del  gobierno que jugo la  carta  errada  con el  recrudecimiento del  Código  Penal para omitir las  verdaderas medidas que restauran la economía del país y purifican la  sociedad.

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